EL PRECIO QUE DEBEMOS PAGAR POR LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA
Erien Arley Ruano González
En nuestra vida rutinaria nunca nos detenemos a pensar que proceso nos llevó a nuestra
manera de alimentarnos, como pasamos de cazadores-recolectores a agricultores. Hace unos
10000 años embazamos a sembrar semillas para no depender de lo que el planeta ofrecía,
cambiando por completo una dieta muy diversa que nos proporcionaba ser nómadas, donde
teníamos a nuestra disponibilidad distintos productos. Este esfuerzo de tener el control sobre el
abastecimiento de comida llevo al ser humano en una carrera por domesticar ciertas semillas y
animales. Creemos que esta transición de dominar ciertos alimentos trajo beneficios para el
hombre, cuando en realidad lo esclavizo.
En esta revolución agrícola fue a nivel global, donde muchas culturas no poseían vínculos
de ninguna forma. Así pues que incentivamos el cultivo de ciertas plantas y las convertimos en
una base primordial de nuestra dieta, sembramos grandes extensiones de tierras con una sola
mata, todo este proceso requiere un trabajo mucho más difícil que ser cazadores-recolectores. Se
podría decir que las ventajas no son muy buenas en términos de dedicar más tiempo a otras
actividades, pero si abastecimiento de ciertos alimentos que servirían para los tiempos malos. En
este desarrollo no contemplamos que la natalidad de la humanidad crecería y que la comida
siempre seria demandada. Donde la industria intensiva de alimentos ha optimizado el proceso de
producción para garantizarnos abundancia.
Los animales se domaron dependiendo de su ferocidad, donde el más sumiso seria la
clave, porque sus genes servirían para pasar su docilidad a través de sus semejantes con las
mismas características una generación tras otra. Como era de esperarse estas especies que se
domesticaron ser convirtieron en los animales más exitosos en términos de expansión en el
mundo. Hablamos que grandes cantidades de carne que consume la humanidad provienen de
bovinos, donde la productividad es la esencia del negocio. Entonces vemos que estos animales
no gozan de una libertad como seres vivos si no una explotación para el consumo.
Vemos que en la actualidad la productividad se basa intensificar todos estos recursos
alimentarios sin importar el daño ecológico, donde quemar nuestra amazonia para cultivar soja es
bien visto por qué aumenta el crecimiento económico de una región, entonces cabe preguntarse
si el costo realmente vale la pena. Hablamos de que la ambición de unos pocos perjudica nuestra
naturaleza.
Vemos que la revolución agrícola nos limita en términos de diversidad de alimentos y
también explotamos a otros seres vivos para saciar el hambre, como plantea el autor Harari
(2011).“La revolución agrícola es uno de los acontecimientos más polémicos de la historia.
Algunos partidarios proclaman que puso a la humanidad en el camino de la prosperidad y el
progreso. Otros insisten que la llevó a la perdición”(p.117). Vemos como el mundo cada vez
cultiva millones de hectáreas para alimentar animales que consumimos en nuestro día a día. El
costo por alimentarnos le pasa factura a nuestro planeta, que es nuestra responsabilidad encontrar
nuevas formas de alimentarnos, que no atenten con nuestra propia existencia.
Referencias
Harari,Y.N.(2011) De animales a dioses. Penguin Ramdom House Grupo Editorial
Piensos y soja: aliados para destruir el Amazonas (2022). EL PAÍS. https://elpais.com/planeta-
futuro/2022-02-22/piensos-y-soja-aliados-para-destruir-el-amazonas.html
Estoy de acuerdo con que la desgracia del consumismo y la necesidad de alimentarnos a veces de una manera demasiado exagerada, ha llevado a la explotación del terreno y el medio ambiente, por culpa de nuestra necesidad como sociedad de querer obtener todo lo que podamos, creyéndonos dueños de un territorio que no es nuestro y simplemente somos parte de el.
ResponderBorrarLa idea que plantea el texto es muy importante ya que nos explica la manera en como los seres humanos explotamos a una gran cantidad de animales solo para satisfacernos lo que nos ha llevado a producir daños irreparables al medio ambiente
ResponderBorrarNo comparto la idea de que la revolucion agricola haya sido la culpable del consumismo desmedido que llevamos, pienso que el problema yace en la manera en que consumimos, en la cultura que nosotros mismos hemos crado para hacerlo, la idea de que no somos seres solidarios y no reconocemos al otro (al planeta) como una relacion simbiotica donde ambas partes se retribuyen positivamente es una idea que puede ser pensada para crear una realidad diferente.
ResponderBorrarLa última oración del último párrafo, me parece que es el tema de todo el texto resumida en una sola oración, y es que esta oracion nos incentiva a crear conciencia sobre lo que comemos y que a diferencia de otras cosas, esta práctica aún estamos a tiempo de cambiarla.
ResponderBorrarEstoy de acuerdo con el texto. La agricultura nos dio más comida, pero perdimos variedad y maltratamos a los animales. Cultivar más puede dañar el planeta, como la deforestación en la Amazonía. Debemos encontrar formas de comer que sean saludables y cuiden la naturaleza. Es importante pensar en cómo nuestras decisiones afectan el futuro.
ResponderBorrar