Consumismo desde los deseos
Camilo Andrés Narváez Vidal
En una perspectiva de ver al ser humano como un consumidor y no como un ser
social, genera que usemos poco de la razón al momento de comprar algún
producto, esto a su vez que ignoremos el trasfondo de dicho producto y su
trayectoria para que lo compremos.
Partiendo de esto pienso en cuestionarnos introspectivamente, es decir, de vernos
como seres humanos sociales que sienten, piensan y actúan, pero también más
allá de qué sentimos, qué pensamos y cómo lo llevamos a cabo, esto es, como
actuamos. Pienso que necesariamente desde esta perspectiva podríamos
empezar a tener de cierta manera un paradigma que nos lleve a una revolución de
valores, es decir pensar en una estructura diferente de la que nos ofrecen;
acumulación, obtención de ingresos como incentivos y el deseo de obtener
posiciones más altas.
En este sentido, debemos abordar lo que para mí y siguiendo el pensamiento del
filósofo empírico David Hume; es la diferencia entre deseos y necesidades. Para
hume "Las necesidades son aquellas cosas que son esenciales para nuestra
existencia, mientras que los deseos son meras inclinaciones que pueden variar de
una persona a otra." Hume, D.(1739), es decir que las necesidades son
universales y que los deseos varían dependiendo de nuestro contexto cultural y
otros factores que influyen en estos, pero para ir más allá, podríamos ponerlo de
esta manera; se puede tener lo que se desea para incrementar nuestra autoestima
o encajar en algún grupo social, pero resulta frustrante cuando no sucede esto,
entonces, a pesar de haber conseguido lo que deseábamos no nos sentimos
satisfechos, esto es cuando el deseo de obtener algo no satisface la necesidad de
autoestima ni inclusión o aceptación.
Por otro lado, el bienestar no está relacionado con la mayor cantidad de deseos
satisfechos, esto porque los deseos aumentan con más deseos satisfechos, pero
sin resolver lo que verdaderamente necesitamos y al final o en efecto sin sentirnos
bien o tener el sentimiento de bienestar -Y si, volviendo al punto de partida-.
Ahora bien, nuestros deseos son infinitos, y podemos buscar una justificación en
nuestro consumo diario, en el momento en que envidiamos algo a nuestros
semejantes, en el momento en que decidimos comprar algo por simple autoestima
o también por como lo denomina Harvey Leibenstein “efecto demostración”
Leibenstein, H. (1950) donde plantea el deseo de mantenernos a la misma altura
de los demás, esto es, seguir la moda del otro.
Estos y otros factores influyen para que cada vez que tengamos un deseo
satisfecho, nazca otro de la misma forma volviéndose desde una injerencia
capitalista donde se desea llegar al nivel del consumo de la clase social a la que
se espera pertenecer, hasta un tema cultural donde cada individuo representa
valores sociales estéticos y no biológicos (necesarios), llevándonos así a una
práctica consumista que fortalece las arcas económicas del capitalismo salvaje;
donde no se consideran las externalidades negativas hacia el medio ambiente,
transformándolo a condiciones adversas, una estructura donde no se considera la
dignidad humana, como por ejemplo la explotación laboral o el uso de nuestros
datos e información para manipularnos y de cierta manera obligarnos a consumir,
teniendo una visión del ser humano como un recurso, consumidor u objeto. Y de
esta manera llevándonos a desigualdades sociales y económicas.
Finalmente, lo que necesitamos como sociedad para cambiar el mecanismo y la
estructura en la que estamos inmersos es pensar, sentir y actuar de una forma
diferente a la acumulación de objetos, a las aspiraciones envidiosas y al dinero
como un todo y un motivador de deseos.
Bibliografía
Hume, D. (1739). A Treatise of Human Nature. John Noon.
Leibstein, H. (1950). Economic Theory and the Underdeveloped Countries.
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ResponderBorrarLos deseos ciegan a las personas llevando a estas a tomar decisiones sin efecto de la razón, sin ni siquiera tener en cuenta las necesidades, por ejemplo necesitas comprar una bolsa de pan, llegas a la tienda y prefieres comprar una bolsa de gomitas, al final te dejaste llevar por los deseos, mientras dejaste atrás tu necesidad, que ha vista de muchos era lo mas importante, pero a tu vista lo mas importante era cumplir tu deseo, así es como muchas sociedades en si toman muy malas decisiones que los afectan a largo plazo, tan solo, por dejarse llevar por los deseos.
ResponderBorrarconsidero que el análisis presentado es sumamente pertinente en el contexto actual. La sociedad de consumo, impulsada por la publicidad y la cultura materialista, ha moldeado nuestros deseos y necesidades de una manera que a menudo va en contra de nuestro bienestar a largo plazo, es una forma de manipulación ya que al consumir demás nos genera cierta satisfacción y al generar dicha satisfacción, lo que se libra en nuestros cerebros es dopamina y se vuelve un consumismo adictivo, como reflexión deberíamos de tener mas control de nuestro consumo
ResponderBorrarpienso que vivimos en una sociedad muy egoísta y sobre todo consumidora donde solo pensamos en satisfacer nuestros deseos sin importa lo demás y el texto es muy claro a la hora de explicar esto ya que nos cuestiona a la hora de desear algo. nos sugiere no solo en NO cumplir nuestros deseos, si no en pensar en nuestras verdaderas necesidades, ya que si no lo hacemos esto nos lleva a una insatisfacción continua y un ciclo de consumo sin fin. La búsqueda constante de aparentar estatus y querer resaltar en la sociedad, pienso que Para mejorar esto, debemos centrarnos más en satisfacer necesidades reales y promover un consumo consciente y equilibrado.
ResponderBorrarEl texto destaca cómo la visión consumista limita el uso de la razón, llevando a un consumo impulsivo y poco reflexivo, donde se ignora el origen y las implicaciones de los productos. Sin embargo los deseos no siempre conducen al bienestar, así mismo el reconocer la influencia de factores sociales, culturales y económicos en nuestro comportamiento, podemos tomar decisiones más conscientes y contribuir a un futuro más sostenible .
ResponderBorrarEl marketing se encarga de eso precisamente, de hacernos comprar el nuevo producto que salio al mercado, y lo que compramos no siempre son necesarios, a veces elegimos seguir una moda y no a estar conforme con un producto que puede satisfacer y resolver nuestra necesidad.
ResponderBorrarNo debemos car en el marketing y confundir las cosas que necesitamos con las que queremos que realmente se vuelven innecesarias, debemos cambiar esa forma de pensar para no caer en el consumismo y enfocarnos en lo que realmente necesitamos para consumir de manera más justa y sostenible
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