UN CAMBIO AL SISTEMA


Isabela Mazabuel Velasco

La educación se define como “Una formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con las culturas y las formas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen”, por lo tanto, es fundamental en la vida de todo ser humano, para su crecimiento personal y profesional. Definitivamente, no está en discusión los alcances de la educación, pero, lo que si tenemos que replantearnos es el funcionamiento del sistema educativo al cual nos tienen sometidos.

Considero que en Colombia la educación en general, es decir, en todos los niveles desde preescolar hasta postgrado, sigue implementado un sistema educativo tradicional donde los estudiantes aún están sentados ordenadamente en una “jaula” de clase, escuchando a un profesor “recitando su lección”, mientras ellos tratan de procesarlo o memorizarlo para una evaluación y que un numero defina su conocimiento. Claro está que el enriquecimiento intelectual y personal no depende como tal de una institución, si no del individuo que se está formando en ella, el hecho radica en la importancia que cada quien le coloque a la formación que está realizando. Pero enfocándose en el sistema educativo (instituciones, directivos, docentes), se supone que su obligación es incentivar, motivar y enseñar para desarrollar en el estudiante un aprendizaje significativo.

Por otra parte, la forma de evaluar en nuestro país no es muy justa, debido a que evalúan a todos de la misma forma, sin pensar que no todos tienen las mismas ideas, mismos intereses y las mismas formas de aprender. Sumado esto, a la falta de interés que muestran algunos docentes en sus clases, ya que se les ve siempre utilizando las mismas metodologías, esto justificado en el hecho de que están aburridos con su labor, ya sea porque se sienten ya cansados por su avanzada edad, otros por falta de vocación, o por la inconformidad en los bajos salarios en relación a otras profesiones. Todo esto conlleva a que las aulas de clase se conviertan en un espacio poco agradable para el buen desarrollo del aprendizaje pues las clases se tornan monótonas, tediosas haciendo que dicho aprendizaje sea poco significativo para el estudiante.

Entonces yo me pregunto ¿En el rol como educadores que están haciendo para hacerle frente a esta cruda realidad? La respuesta parecería obvia: hay que prepararse, estudiar, estar a la vanguardia de los desarrollos en las diferentes disciplinas. Las preguntas ahora serían: ¿para qué prepararse? ¿Solo para brindar herramientas?

En este punto estoy convencida que las cosas no deberían de ser así, el prepararse implica desaprender, estar dispuestos a romper paradigmas y a hacer investigación, pero una investigación que refleje la realidad, que vaya acorde con el contexto, porque son los educadores quienes conocen estas realidades. Así como lo aseguraba el pedagogo Johann Heinrich Pestalozzi:

“la vida es la que educa y, por consiguiente, el educador deberá tratar de encontrar en su alrededor los temas de sus lecciones”. 

Todas las cosas que afectan a mis sentidos son medios que me ayudan a formarme opiniones correctas, pero sólo en la medida en que sus fenómenos presenten a mis sentidos su naturaleza inmutable, invariable y esencial, fuera de su aspecto variable o de sus cualidades externas. Por otro lado, son fuentes de error y engaño en la medida en que sus fenómenos presenten a mis sentidos sus cualidades accidentales y no sus características esenciales.” en “Como enseña Gertrudis a sus hijos”. (Izaquita, 2012)

Considero que en el rol como educadores deben estar dispuestos a hacer investigación (en cierta medida es casi una obligación), a desarrollar estrategias y metodologías para que la enseñanza sea desestigmatizada, propiciando espacios en que el aprendizaje se sea más significativo, para intentar cada día llegar a ser “Maestros”. Como lo dijo Alonso Takahashi:

“El oficio del maestro es enseñar. Enseñar es señalar, mostrar, indicar la ruta. Hay que dar a los alumnos la oportunidad de transitar su propio camino y encontrar las cosas por sí mismos. Cada vez que entregamos al alumno un conocimiento ya elaborado y decantado, le estamos quitando la oportunidad de descubrirlo. Lo importante es enseñar a aprender. En ello entra en juego la memoria y también el olvido. A menudo el maestro debe olvidar lo que sabe par que el alumno lo descubra” (TAKAHASHI, 1991).

En conclusión, el sistema educativo actual, como se diría coloquialmente “esta mandada a recoger”, habiendo tantas alternativas para que el aprendizaje se desarrolle de una forma más amena, donde se tenga en cuenta más los intereses de los estudiantes, donde pueda haber una interacción más real entre docente y estudiante, que no solo se limiten a enviar y corregir trabajos. Es hora de hacer un cambio en el sistema, pero que ese cambio sea en todas las partes que lo componen, (estudiantes, docentes, directivos e instituciones) de no hacerlo seguiremos estancados como sociedad. Como dijo Einstein: “Si buscas distintos resultados no hagas siempre lo mismo”.


REFERENCIAS



https://prezi.com/lyiqkxa6e4vs/formacion-destinada-a-desarrollar-la-capacidad-intelectual/


https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7083582.pdf


https://revistas.unal.edu.co/index.php/revistaun/article/download/12354/12967/31740



Comentarios

  1. Es lamentable como en una época tan avanzada, algunos profesores aún muestran métodos educativos un tanto anticuados, y me atrevo a decir que algunas actitudes de algunos profesores llevan a algunos estudiantes a perder todo su interés por su materia, estoy de acuerdo con la autora cuando dice que no todas la personas tienen las mismas formas de aprender, lo que es totalmente cierto. Sin lugar a duda los profesores deberían estar en un constante aprendizaje de como enseñar a actuales generaciones.

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