Crímenes en nombre de la ciencia
Víctor Manuel Quintero Ceballos
“El desarrollo de la ciencia debe ir de la mano con el desarrollo de la sociedad”
En este ensayo se analizarán los crímenes perpetuados por algunas personas de la comunidad científica, personas que cometieron hechos aberrantes en contra de la vida, salud y el buen vivir de todo tipo de especies en el planeta tierra, incluyendo al ser humano.
El holocausto, investigaciones en humanos
En primer lugar, visibilizaremos los experimentos del “doctor de la muerte” el médico nazi Josef Mengele, que utilizaba a los prisioneros de guerra para poner en practica experimentos que buscaban exponer la superioridad de la “raza” alemana (ideas supremacistas).
Estos fueron los experimentos más conocidos llevados a cabo por los nazis:
La inyección de productos químicos a niños y niñas para cambiarles el color de ojos; “ni siquiera el sufrimiento de los niños fue suficiente para parar con estos experimentos”.
Cocer a dos niños por la espalda para ver la evolución que tenían; estos murieron por infeccione graves.
Esterilizaba a mujeres judías o con defectos genéticos porque creía que estas iban a des evolucionar a los humanos.
Inyecciones de gérmenes potencialmente peligrosos a presos, para conocer los efectos que tenían, esto, porque los nazis tenían intereses en las armas biológicas.
Se seleccionaban gemelos para posteriormente, seleccionar a uno de ellos para cambiarlo de sexo, por medio de cirugías, esto para ver los efectos mentales y físicos del cambio de sexo.
Hicieron que muchos hermanos tuvieran relaciones sexuales (incesto), para evaluar la genética de los hijos resultantes.
Dejaban morir a niños recién nacidos, porque querían ver cuánto tiempo podía aguantar hambre un niño recién nacido.
Encerraban a presos en cuartos con bajas temperaturas para ver cuanto aguantaban el frio sin morirse.
Obligaban a “enanos” a tener relaciones sexuales con prostitutas que tenían ETS (enfermedades de trasmisión sexual) para ver si estas enfermedades, causaban un mayor o menor daño en personas con este tipo de defectos genéticos.
Mengele y los nazis hicieron esto por el bien de la ciencia.
Los nazis no fueron los únicos que cometieron crímenes contra la humanidad, el imperio japonés también fue participe de los experimentos biológicos, con su escuadrón 731, que creo el Laboratorio de Investigación y Prevención Epidémica del Ministerio Político Kempeitai, donde se desarrollaban planes para la distribución de enfermedades (la peste, la disentería, la fiebre tifoidea, la cólera y el ántrax) en poblaciones enemigas la peste.
“Estas armas biológicas fueron un éxito, porque acabaron con más de 200.000 personas (entre civiles y soldados) en países como China y Corea” el poder de la ciencia.
A raíz de estos crímenes en 1964 se firma un acuerdo internacional: el código Helsinki, que regula y fiscaliza este tipo de investigaciones.
Investigación en animales
“El humano no abandono las investigaciones poco éticas, si no, que cambio los sujetos de prueba: humanos por animales”
El humano no dejo de hacer estos experimentos macabros, si no que cambio de sujetos de prueba, paso de los humanos inferiores a los animales (que son tomados como inferiores). Esto se ve reflejado en la actualidad, con los laboratorios que utilizan a animales como conejos, ratones y aves para probar los productos cosméticos, las vacunas y algunos productos químicos.
“El parque de las ratas” fue un experimento psicológico poco ético testeado en animales, este experimento consistía en darles heroína a dos grupos de ratas. Al primer grupo de ratas se les ponía en una zona amplia con todo tipo de juegos y comodidades, en cambio al segundo grupo de ratas se les ponía en un lugar frio desolado y 200 veces más pequeño. Los resultados fueron aberrantes:
La heroína no tuvo mayor efecto en el primer grupo de ratas, en cambio, las ratas del segundo grupo comenzaron a desvariar, generándole un gran sufrimiento físico y psicológico.
También se hacen testeos de cosméticos en conejos albinos (que son más propensos a irritaciones), esto con el fin de probar los efectos secundarios de algunos productos, el procedimiento para los testeos en estos conejos es:
El Test draize: a los animales se les abre los ojos con unas pinzas (para que no se les cierren), después, se procede a echarle el producto químico, en los ojos para ver qué efectos secundarios tiene estos cosméticos. Este test dura 14 días, donde los animales sufren diferentes tipos de abusos por los investigadores
No es justo que, por obtener resultados, el humano lastime y sacrifique fríamente a los animales, porque el sufrimiento de los animales debe pesar más que el beneficio tribal obtenido en investigaciones.
En conclusión, “la ciencia también tiene un lado oscuro, lado que puso a sufrir a millones de seres vivos”, por ende, las investigaciones y testeos deben ser regulados en todo el planeta.
Son muy interesantes los diversos ejemplos que plantea. Los casos flagrantes de abuso animal "por la ciencia" son de todos los tamaños, no hay que olvidar que Thomas Edison electrocutó a un elefante y, realmente, es necesaria una regulación. Los propios avances científicos han revelado que los animales son capaces de sentir y los traumas que estos experimentos les provocan. Ya fue imposible para los científicos trabajar con humanos hace varios siglos porque entendieron que no eran inferiores, los animales tampoco lo son, ese egocentrismo humano de pensar que somos mejores que el resto de especies ha traído muchos problemas a lo largo de la historia. Aunque no sea lo mejor para las investigaciones científicas estas acciones deben parar, porque somos humanos y no podemos perder nuestra humanidad.
ResponderBorrarEl ser humano se ha destacado por ser una especie egoísta, que se preocupa por su bienestar propio, que no le importa pasar por encima de una especie, incluso ha llevado a la extinción de muchos animales por pensar solo en su bienestar, lo que plantea la autora es un claro ejemplo, y nos invita a cuestionarnos para lograr un cambio
ResponderBorrarNo hay duda de que el ser humano en búsqueda de superioridad, ha perdido sensibilidad, por lo que se realizan estos actos en contra de los animales, sin importar cuánto sufrimiento les causa, creo que deberíamos plantearnos una reflexión de cuales son los productos que compramos, y deberíamos fijarnos en qué estos no sean experimentados en animales, es lo mínimo que deberíamos hacer las personas que estamos en contra de estas prácticas.
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