EL AGRO COLOMBIANO
Camilo Millan Urrutia
En este texto trataremos de ver cómo el agro colombiano se ve cada día más afectado por las malas gestiones del gobierno y como los campesinos que con su trabajo tratan de sobrevivir haciendo hasta lo imposible para poder darles lo fundamental a sus familias y poder salir adelante. También observaremos muy superficialmente cómo estás malas gestiones dan pasó a la expansión de los productos ilícitos, cómo el agro se ve desplazado para sembrar hoja de coca, sin darle mérito a esta clase de actividades ilegales, es a lo que ven obligados los campesinos para poder tener una oportunidad en este país, un país maravilloso con infinidad de materiales para ser una gran potencia, pero que se ha quedado estancado a causa de no poder brindar las herramientas suficientes para que su población pueda competir a la par de aquellas que cuentan con recursos mucho menores, pero que sus gobiernos con sus políticas justas han podido hacer de su nación las más desarrolladas.
EL AGRO COLOMBIANO
Colombia, un país en vías de desarrollo que cuenta con inmensidad de recursos naturales, materias primas, todos los pisos térmicos, infinidad de minerales y gente trabajadora, pero solo nos quedamos en eso en unas bonitas palabras vacías que lo único que hacen es llevarnos a ser una de las naciones con más desigualdad y corrupción a nivel mundial, un país donde los niños se mueren de hambre y los campesinos se ven obligados a sembrar hoja de coca para poder tener una buena estabilidad económica, pues es una situación tan deplorable que el 80% de territorio apto para el agro hoy en día está ocupado por la ganadería, ganadería que no pertenece a los pequeños ganaderos sino más bien a los grandes terratenientes de este país que se han hecho de esas tierras con actos violentos, desplazando a esas familias que ahora se encuentran en las ciudades en condiciones precarias tratando de sobrevivir.
El campesinado colombiano con el pasar del tiempo se ve más vulnerable el abandono del estado se vuelve cada vez mayor, pues las políticas públicas no los favorecen haciendo que se vean obligados a cortar sus cultivos agrícolas cómo la caña de azúcar, café, plátano y demás productos alimenticios para tomar el camino ilícito de sembrar hoja de coca y es que díganme ustedes que otras opciones quedan, igual no estoy diciendo que esto sea lo correcto, ya que me encuentro en total desacuerdo con en ese tipo de prácticas del narcotráfico, pero si nos vamos a los hechos nos encontramos con la cruda realidad de que un racimo de plátano no vale más de veinte mil pesos, precio que se le maneja al productor, también miramos que un bulto de yuca no supera los cincuenta mil pesos, la utilidad que dejan los productos no compensan todo el esfuerzo que se realizan para producirlos, abonos muy costosos, fungicidas con precios por las nubes, infinidad de plagas que aparecen día a día y si a eso le sumamos el transporte hasta las plazas de mercados entonces los costos se duplican porque las carreteras terciarias en todo el territorio Colombia se encuentra un estado deplorable y es que si, aún podemos ver a esos hombres llevando sus productos en mulas o caballos por la sencilla razón de que no existen vías adecuadas para el ingreso de carros de carga. Lo que se le pide al gobierno es algo que si ellos quisieran ayudar lo pueden hacer de una manera muy sencilla y es que los abonos disminuyan su precio, que se les garantice que sus productos den la utilidad justa con relación a todo el trabajo realizado, que dejemos de importar productos como la papa, maíz, café, arroz, etc…, pues no tiene ninguna lógica traer este tipo de alimentos desde otro país sabiendo que acá los producimos.
No me explico cómo en pleno siglo XXI la era del desarrollo, del capitalismo en su máxima expresión estemos en una situación como esta, nos encontramos en un mundo donde ya se piensa en la cuarta ola y nosotros aun seguimos en el choque de la primera y la segunda no avanzamos lo suficientemente rápido y por eso nuestra economía cada vez está en un estado más precario, pero como vuelvo y reitero el abandono es total, nos encanta gastar los recursos públicos en cosas que no nos ayudarán en nada, como nación aún no hemos aprendido de que hay cosas más importantes que otras, no hemos aprendido que como país agrícola que somos porque no somos nada más, no somos industrializados en gran escala, ni mucho menos tecnológicos, somos agrícolas es ahí donde debemos de poner nuestra mirada, claramente podemos ir dando pasos a la industrialización y a la tecnología, pero enfoquemos es lo que somos primero, esa es la única manera de mejorar un poco de recuperar nuestro campo, brindando le soluciones a los campesinos ofreciéndole un mejor estilo de vida por la vía legal, esa es otra manera de terminar con la exagerada siembra de hoja coca, los agricultores mirando que los productos les dan una estabilidad económica que les permita vivir de acuerdo a sus esfuerzos también dejarán estas prácticas Anti éticas que nos hacen daño a todos.
Dicho esto, no me queda nada más por agregar, solo que no nos olvidemos de esa clase trabajadora que nos hacen la vida más fácil y que con sus grandes esfuerzos nos representan porque son lo mejor que tiene nuestro país. Al estado soberano, con sus dirigentes, recuerden que usted están allá es para velar por el bienestar del pueblo y no para querer acabar los con sus políticas clasistas, se debe de garantizar el buen desarrollo darle más importancia a los pilares fundamentales de nuestra economía, de esta manera lograremos que nuestro país sea más justo y podamos vivir en paz.
Comparto tu idea, el poco desarrollo que tiene nuestro país es porque los gobernantes no se encargan de crear condiciones para que progresen todos, solo se enfocan en los beneficios para ellos y para la clase alto dejando atrás a el resto del país y a uno de los sectores más importantes como el agricultor.
ResponderBorrarLa benefactora ubicación geográfica de nuestro país nos permitiria cultivar en cantidad alimentos únicos para consumir dentro del país y también para exportar, llevando así a un gran desarrollo y evitando que los agricultores solo le quede la opción de sembrar coca porque es lo único que le brinda sostenibilidad, sin nombrar toda la violencia que hay en estos territorios, pero esto no cambiará hasta que escojamos gobernantes que sean sensibles, tengan muy claro los problemas del país y tengan ganas de cambiar todas estas dinámicas que solo benefician a una pequeña muy pequeña parte de la sociedad y son los más ricos del país.