TRANSICIONES DE MODO DE PRODUCCIÓN Y COEXISTENCIA DE OLAS EN EL CAUCA: UNA MIRADA DESDE LA ECONOMÍA CRÍTICA REGIONAL
Yeimy Cajas
En este ensayo analizamos cómo ha cambiado la forma de producir y organizar el
trabajo en el departamento del Cauca a lo largo del tiempo, tomando como base las
clases de Historia Económica donde se habla de la línea temporal de los métodos de
producción.(Rivera Lozada I C, 2026a, 2026b).
Pero cuando nos detenemos a mirar lo que ha pasado en nuestro propio
departamento, el Cauca, y en Popayán, nos damos cuenta de que las cosas no
sucedieron de una forma tan limpia ni lineal.
El objetivo de este ensayo es reflexionar sobre cómo en el Cauca se terminaron
mezclando diferentes formas de organizar el trabajo. Esto pasó por nuestra herencia
colonial, la manera en que se repartió la tierra y el hecho de que la industria no se
desarrolló aquí como en otras partes del país. Las características típicas de la era
industrial —como la producción masiva, las grandes fábricas y la organización estricta
de las ciudades (Toffler, 1980; Rivera Lozada, 2026a)— no llegaron a dominar todo el
territorio. Para explicar este panorama, el ensayo se divide en tres partes: primero,
cómo cambió el trabajo desde los pueblos indígenas hasta las haciendas; segundo,
cómo conviven hoy en día la agricultura, las pocas industrias y la tecnología; y tercero,
qué podemos aportar como estudiantes de Economía desde propuestas más humanas
como la Economía del Bien Común (Felber, 2012; Isabel Cristina Rivera Lozada, 2026a).
Para entender el Cauca actual, hay que mirar cómo la gente ha trabajado y quién ha
sido dueño de los medios para producir (Isabel Cristina Rivera Lozada, 2026b). Antes
de la llegada de los españoles, los pueblos indígenas del Valle del Pubenza y las
montañas vivían en comunidades donde la tierra era de todos y la producción buscaba
responder a las necesidades del grupo o pagar tributos a sus autoridades (Rivera
Lozada I.C, 2026a, 2026b). Cuando llegó la Conquista, este modo de vida cambió de
golpe. Popayán se volvió un centro de poder muy importante y la economía se basó en
sacar oro usando el trabajo forzado de personas esclavizadas y mecanismos como la
encomienda (Dobb, 1946; Rivera Lozada I.C, 2026b).
Cuando la minería cayó en crisis y la esclavitud empezó a acabarse, no pasamos de
inmediato a una economía con empleos pagados como los de hoy. En lugar de eso, la
tierra se concentró en grandes haciendas. Allí nació un sistema muy parecido al
feudalismo, donde los campesinos e indígenas —llamados terrajeros— tenían que
trabajar gratis para el dueño de la finca a cambio de que los dejaran vivir en un pedazo
de tierra para sembrar sus alimentos ( Rivera LozadaI.C, 2026a, 2026b). Como explica
Maurice Dobb. esto hace que la riqueza se quede en manos de unos pocos mediante la
presión y no por un acuerdo libre.
En el siglo XX, mientras otras ciudades de Colombia se llenaban de fábricas y grandes
empresas (Sombart, 1916; Rivera Lozada I.C, 2026a), en el Cauca el cambio hacia la
industria se dio a medias. Lo que Alvin Toffler (1980) llama la "Segunda Ola" o era
industrial no llegó con la misma fuerza a todo el departamento que se menciona el las
diapositivas de clase de (Rivera Lozada I.C, 2026a). En nuestro territorio la mayor
parte de la gente siguió ligada al campo, y las fábricas quedaron reducidas a zonas muy
puntuales, como los ingenios azucareros en el norte del departamento o las zonas
francas. Pero en Popayan no hay mucho.
Por eso, en las diapositivas se habla de que en el Cauca tenemos una "coexistencia de
olas" (Rivera Lozada, 2026a)Hoy podemos ver tres realidades conviviendo en el mismo
espacio:
• Primera Ola (Agraria): Sigue muy presente en el trabajo del campo, las huertas, la
producción de comida de las familias campesinas, indígenas y afrodescendientes en
sus resguardos y territorios (Rivera Lozada I.C, 2026a, 2026b).
•Segunda Ola (Industrial): Presente en los monocultivos comerciales, la infraestructura
de carreteras y las dinámicas urbanas de las ciudades ( Rivera Lozada I.C, 2026a).
•Tercera Ola (Tecnológica): Presente en el uso diario de internet, celulares, redes
sociales, la información en las universidades y los avances tecnológicos que usamos
para estudiar y comunicarnos (Toffler, 1980; Rivera LozadaI.C, 2026a, 2026b).
El problema de pensar que la única forma de avanzar es hacer industrias a costa de
todo es que dañamos la naturaleza y los recursos de nuestro entorno (Toffler, 1980;
Diapositivas de clase Rivera Lozada I.C)
En un departamento con tanta riqueza natural como el Cauca, esa idea entra en
conflicto con el cuidado del agua y la tierra. Por eso es importante conocer propuestas
como la Economía del Bien Común (EBC) de Christian Felber (2012), que nos invita a
pensar que el dinero no debe ser el fin de todo, sino una herramienta para lograr que
las personas vivan bien, con dignidad, solidaridad y respeto por el medio ambiente
(Rivera Lozada I.C, 2026a).
A lo largo de este trabajo hemos visto que la historia económica del Cauca no ha sido
un camino recto ni igual al de otros lugares. En nuestro territorio se han cruzado
costumbres antiguas, la época de las haciendas y los intentos por modernizar la
economía.
Como estudiantes que estamos empezando la carrera de economía. Nos queda el
aprendizaje de no mirar la economía solo como números, ganancias o cifras de
crecimiento, entender nuestra historia nos ayuda a pensar en soluciones reales para la
región, donde se junten los conocimientos científicos con las necesidades de las
comunidades. Apostarle a modelos como la economía del bien común puede ser un
buen punto de partida para construir un desarrollo más justo para todos en nuestro
departamento.
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