Revolución Neolítica
Valentina Garzón Constain
En este texto se desarrolla la pregunta de si a la revolución neolítica en la que se
dejo de un lado la recolección para domesticar plantas y animales para subsistir se
sigue presentando hoy en día a pesar del gran avance tecnológico que se evidencia en
el mundo.
Elegí esta revolución porque, a pesar de ser la más antigua históricamente,
dentro del territorio rural todavía hay practicas rudimentarias para la realización de esta
actividad a pesar del gran avance tecnológico. Esta información me genero la pregunta
de si esta revolución realmente ya finalizo o de si su proceso sigue en algunos rincones
del país.
Hay evidencia que hay uso de tecnología para la producción agrícola, para las
grandes productoras de este sector donde la inteligencia artificial y sensores han
permitido potenciar la producción en un 8.1% según cifras del DANE en el 2024 (TIC),
2024) . Sin embargo, a pesar de este crecimiento, continua la ausencia de estas
tecnologías en los pequeños productores, que por la desigualdad entre conocimientos
digitales y la falta de un mercado adecuado para la venta provoca que siga existiendo
técnicas rudimentarias para la producción de bienes agrícolas. Esta realidad se observa
las veredas cercanas al barrio de la paz en el norte de la cuidad, donde la poca
producción de bienes no da abasto para adquirir tecnologías, por lo que se sigue
dependiendo de la fuerza física para el trabajo.
Esta situación demuestra que para los pequeños agricultores la falta de un
mercado adecuado para ofrecer sus productos conlleva a la informalidad laboral que
dificulta el crecimiento económico para poder adquirir tecnologías. Así la Revolución
Neolítica lejos de ser algo que finalizó en el pasado se sigue viendo hoy en día en los
obstáculos que tienen los pequeños productores que no muestran diferencia con
respecto a cómo las primeras comunidades buscaban su subsistencia.
Bibliografía
TIC), I. (. (2024). Tecnología en el Agro colombiano: Innovación desigual. Obtenido de
https://impactotic.co/micrositios-tic/impacto-eco/ecnologia-en-el-agro-colombiano-
Me pareció interesante la forma en que el ensayo relaciona una revolución tan antigua con una situación que todavía se puede observar en el campo. La idea de que el avance tecnológico no llega de la misma manera a todos los productores permite ver que, aunque existen herramientas muy avanzadas, todavía hay personas que dependen de métodos tradicionales para poder trabajar. También me gustó la pregunta de si realmente podemos hablar de un proceso completamente terminado, porque invita a pensar en cómo los cambios históricos siguen teniendo efectos en la actualidad. Quizás se podría profundizar un poco más en las dificultades que enfrentan los pequeños productores, pero en general es una comparación interesante
ResponderBorrarMe parece que el ensayo está bien porque tiene una pregunta propia: si la revolución neolítica de verdad terminó o si todavía se ve hoy en día. Me gustó que no se quede solo en el pasado, sino que muestre una desigualdad real, porque las grandes productoras usan inteligencia artificial y sensores mientras los pequeños agricultores siguen dependiendo de su fuerza física. También me pareció bueno que explique el círculo del problema: sin un mercado adecuado hay informalidad, y sin ingresos no pueden comprar tecnología. Además, el dato del DANE y el ejemplo de las veredas del norte de la ciudad lo hacen sentir real.
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ResponderBorrarEstoy de acuerdo con lo que plantea el texto, porque es muy cierto que en el campo todavía hay mucha gente trabajando casi que igual a como se hacía en esa época. Me parece re buena la comparación de los pequeños agricultores con las primeras comunidades del Neolítico, ya que la tecnología y la plata no le llegan a todo el mundo por igual. Ver que en las veredas de acá cerca la gente sigue cultivando a pura fuerza física porque no les alcanza para comprar máquinas ni tienen a quién venderle a buen precio demuestra que, para los pequeños campesinos, esa revolución agrícola todavía no ha terminado.
ResponderBorrarEstoy de acuerdo con esta reflexión porque me parece interesante pensar que una revolución ocurrida hace miles de años todavía puede verse reflejada en la realidad de muchos pequeños agricultores. Personalmente, creo que el avance tecnológico no significa que todos tengan acceso a él de la misma manera, y ahí es donde encuentro más fuerza en lo que planteas. Mientras algunas grandes empresas del campo ya utilizan inteligencia artificial, sensores y maquinaria avanzada, todavía hay personas que dependen casi totalmente de su esfuerzo físico para producir. Para mí, esto demuestra que el problema no es solamente que exista o no la tecnología, sino las oportunidades que tienen las personas para acceder a ella. Por eso considero válido decir que, en cierto sentido, la Revolución Neolítica todavía continúa, porque para algunas comunidades la forma de trabajar la tierra no ha cambiado tanto como podríamos pensar.
ResponderBorrarMe parece interesante la relación que hace el texto entre la Revolución Neolítica y la agricultura actual, pero no estoy completamente de acuerdo con la idea de que el uso de técnicas rudimentarias signifique que la Revolución Neolítica todavía continúa. Considero que una cosa es que algunas comunidades mantengan formas tradicionales de producción y otra muy diferente es que sigamos viviendo en las mismas condiciones económicas y sociales de las primeras comunidades agrícolas.
ResponderBorrarHoy un pequeño agricultor puede utilizar herramientas sencillas y depender en gran parte de su trabajo físico, pero hace parte de una economía mucho más compleja: produce para un mercado, utiliza dinero, puede comprar semillas e insumos, transporta sus productos y depende de precios que incluso pueden estar determinados por mercados nacionales o internacionales. Por eso, aunque la forma de trabajar pueda parecerse en algunos aspectos a la de las primeras sociedades agrícolas, el sistema económico en el que se desarrolla es completamente diferente.
También considero que el problema de los pequeños productores no se explica únicamente por la falta de tecnología. Tener una máquina o utilizar inteligencia artificial no garantiza por sí solo que un agricultor pueda mejorar su situación. También influyen el acceso a crédito, las vías de transporte, la educación, los precios de los productos, los intermediarios y la posibilidad de acceder a mercados donde puedan vender a un precio justo. Por eso, pensar que la solución es simplemente llevar más tecnología al campo puede dejar por fuera problemas económicos mucho más profundos.
Para mí, el texto tiene razón al mostrar que todavía existen grandes diferencias en el acceso a la tecnología, pero no diría que la Revolución Neolítica continúa. Más bien, considero que algunas formas de producción tradicionales sobreviven dentro de una economía moderna. Y justamente eso hace más interesante el problema: no estamos viviendo nuevamente el Neolítico, sino una situación en la que diferentes niveles de tecnología y productividad pueden coexistir dentro de la misma sociedad.
Me pareció muy interesante la forma en que planteaste la Revolución Neolítica, porque sinceramente nunca había pensado que pudiera seguir viéndose de alguna manera en la actualidad. Al principio me pareció una idea un poco extraña, pero mientras leía entendí la relación que haces entre las prácticas de los pequeños agricultores y las dificultades que tienen para acceder a la tecnología. Me gustó porque muestra que, aunque hemos avanzado mucho tecnológicamente, no todas las personas tienen las mismas oportunidades para acceder a esos avances.
ResponderBorrarEste texto explica que aunque la revolución sea muy antigua, hoy en día todavía se realiza estas actividades básicas, por lo que se cuestiona si esta revolución ya finalizó o si sigue en algunas partes del país. Dando a entender que por falta de poder adquisitivo o conocimiento en la tecnología, hace que estén ausentes; por lo que las personas recurren a la fuerza física.
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