Entre Trochas y Plomo
Daniel Felipe Fernández Alarcón
En el departamento del Cauca, especialmente en el municipio del Tambo, el
pequeño comercio rural ha sido el corazón del abastecimiento básico para las
comunidades históricamente marginadas del desarrollo nacional. Sin embargo,
mantener este estilo de comercio a flote ha implicado enfrentar conflictos económicos y
sociales bastante complejos. En este ensayo veremos cómo el deterioro vial y los
cobros excesivos por parte de grupos armados ilegales denominados coloquialmente
como “vacunas”, suelen ser un dolor de cabeza para el libre comercio y para la
sostenibilidad de las microtiendas locales. A partir de mi experiencia personal
trabajando con mi tío en la distribución independiente de alimentos y bebidas en
diferentes partes rurales de este municipio, analizaré el impacto del conflicto armado y
la deficiencia logística en el tejido socioeconómico de dicho territorio.
La distribución de alimentos y bebidas en zonas con geografía accidentada
transforma una actividad comercial habitual en un desafío económico, tal como plantea
Lemuz (2025) los desafíos en la infraestructura vial tienen un efecto dominó en la
economía, ya que las empresas enfrentan costos logísticos más altos debido a los
retrasos, el desgaste de los vehículos y el aumento en el consumo de combustible,
aparte de ello, los tiempos de entrega impredecibles pueden afectar la satisfacción del
cliente. En mi recorrido diario hacia las veredas del Tambo como cuatro esquinas o
fondas, esta realidad se traducía a mantenimientos constantes y costosos del vehículo
que se usaba para entregar, generando así también retrasos en la fecha de entrega de
los alimentos y la pérdida de confianza por parte de los clientes, además
frecuentemente por el mal estado vial se llegaba a tener daños considerables en la
mercancía. Estos sobrecostos no muchas veces se veían reflejados en el precio de la
galleta o la gaseosa ya que, al subirlos podía disminuir las ventas en las tiendas
locales, por ende, los que absorbían ese impacto financiero normalmente era el
distribuidor y el tendero.
Por otra parte, tenemos la presión del conflicto armado y la extorsión. La
presencia de dichos grupos al margen de la ley en estas rutas comerciales es algo muy
conflictivo, un ejemplo de ello es el uso del peaje ilegal para cualquier tipo de vehículo
en distintas zonas del municipio. Para concederles el ingreso respectivo se debe pagar
una tarifa arbitraria para cualquier vehículo ya sea particular o de distribución lo que
provoca pérdidas económicas graves o desabastecimiento por miedo o amenazas. Por
supuesto no podemos olvidar la ya mencionada “vacuna”, usada como un impuesto fijo
para mantener un local comercial abierto. Como explica Garay Salamanca (2014) este
tipo de prácticas detiene el desarrollo rural donde la búsqueda egoísta y excluyente de
intereses propios prevalece por encima de los intereses del resto de la sociedad. Como
consecuencia, esto asfixia la microeconomía rural debido a que este impuesto en
ocasiones se sale de las manos de los comerciantes generando pérdidas tremendas,
hasta tal punto de llegar a cerrar por la poca ganancia que hay, fuera de eso por el
temor constante de tener un arma apuntándoles en la cabeza o que sus hogares
terminen reducidos a cenizas bajo un fuego implacable y desolador, prefieren
marcharse de sus tierras para poder evitar ese pensamiento de muerte que
lamentablemente los acecha. En mi recorrido diario, esta problemática se traducía en
reducciones de horas de entrega y al constante riesgo de pérdida total frente al impago
de las exigencias económicas de dichas rentas impuestas por estos grupos.
A pesar de estas dificultades la labor del distribuidor independiente resulta
fundamental e indispensable para el abastecimiento del comercio rural y claro, la
resiliencia del tendero permite que productos de uso diario lleguen a las comunidades
donde las grandes empresas no ingresan por los riesgos y los altos costos que
conllevaría hacerlo. Esto nos demuestra cómo se adapta la economía para mantener
viva la actividad comercial en el departamento del Cauca frente a condiciones
geográficas adversas.
Podemos concluir que, la historia económica de nuestro país no solo se
compone de grandes empresas y de discursos de desarrollo regional, sino desde las
luchas cotidianas que enfrentan los pequeños comerciantes marginados. En la labor de
distribución independiente de alimentos y bebidas, se evidencia que los problemas
viales y las constantes extorsiones por parte de los grupos armados vulneran el
bienestar económico y social del sector rural, como vimos en mis vivencias junto a mi
tío en las complejas carreteras caucanas, el trabajo autónomo no solo lucha contra las
reglas del mercado sino que también lucha diariamente con las exigencias de un
territorio complejo con el fin de mantener vivas las microtiendas locales
Referencias
Garay Salamanca, L. J. (2014,febrero). Rentismo, control territorial y ruralidad en
Colombia. Instituto Catalán Internacional para la paz.
https://www.icip.cat/perlapau/es/articulo/rentismo-control-territorial-y-ruralidad-en-
colombia/
Lemuz, A. (2025). Infraestructura vial en Colombia: ¿Cómo impacta a las
empresas en 2025 y qué soluciones existen? Conalca.
https://conalca.co/news/infraestructura-vial-en-colombia-como-impacta-a-las-empresas-
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